OBJETIVOS Y METAS de la conferencia
La finalidad principal formulada en la
Declaración Mundial sobre Educación para Todos es satisfacer las necesidades
básicas de aprendizaje de todos los niños, jóvenes y adultos. El esfuerzo a
largo plazo para alcanzar esa meta podrá realizarse más eficazmente si se
establecen objetivos intermedios y se miden los progresos conseguidos en su
realización. Las autoridades correspondientes a los niveles nacionales y
subnacionales pueden definir tales objetivos intermedios, teniendo en cuenta
tanto los fines de la Declaración como las metas y las prioridades generales
del desarrollo nacional.
Los objetivos intermedios pueden formularse
como metas específicas dentro de los planes nacionales y subnacionales de
desarrollo de la educación. En general tales metas: (i) indican, en relación
con los criterios de rendimiento final, los logros y los resultados esperados
en un determinado lapso de tiempo; (ii) precisan las categorías prioritarias
(por ejemplo, los pobre s , las personas impedidas); y (iii)se formulan en
términos que permiten comprobar y medir los avances hacia elles. Esas metas
representan “un piso” — pero no un “ techo ” — para el desarrollo continuo de
los servicios y los planes de educación.
Los objetivos limitados en el tiempo suscitan
un sentimiento de urgencia y sirven de referencia con la cual pueden compararse
los índices de ejecución y de cumplimiento. A medida que las condiciones de la
sociedad cambian, los planes y objetivos pueden ser revisados y actualizados. Allí
donde los esfuerzos en favor de la educación básica deben centrarse en la
satisfacción de las necesidades de grupos sociales o categorías de población
particulares, la vinculación de las metas con las categorías prioritarias de
los educandos puede ayudar a los planificadores, los profesionales y los
evaluadores a no perder de vista la satisfacción de las necesidades de éstos.
Las metas observables y mensurables contribuyen a la evaluación objetiva de los
progresos.
Las metas no necesitan basarse sólo en las
tendencias y en los recursos actuales; los objetivos iniciales pueden re flejar
una apreciación realista de las posibilidades que ofrece la Declaración de
movilizar capacidades humanas, organizativas y financieras adicionales en
función de un compromiso reciproco de desarrollo humano. Los países con bajo
nivel de alfabetización, escasa matricule escolar y recursos nacionales muy
limitados tendrán que hacer opciones difíciles para establecer metas nacionales
en plazos realistas.
Los países pueden establecer sus propias matas
para el decenio de 1990 de acuerdo con las dimensiones que seguidamente se
proponen:
1- Expansión de la
asistencia y de las actividades de desarrollo de la primera infancia, incluidas
las intervenciones de la familia y de la comunidad, especialmente para los
niños pobres, desasistidos e impedidos;
2- Acceso universal a
la educación primaria (o a cualquier nivel más alto de educación considerado
“básico”) y terminación de la misma, hacia el año 2000;
3- Mejoramiento de los
resultados del aprendizaje de modo que un porcentaje convenido de una muestra
de edad determinada (por ejemplo, 80% de los maya —res de catorce años) alcance
o sobrepase un nivel dado de logros de aprendizaje considerados necesarios;
4- Reducción de la tasa
de analfabetismo de los adultos a la mitad del nivel de 1990 para el año 2000.
El grupo de edad adecuado debe determinarse en cada país y debe hacerse
suficiente hincapié en la alfabetización femenina a fin de modificar la
desigualdad frecuente entre índices de alfabetización de los hombres y de las
mujeres;
5- Ampliación de los
servicios de educación básica y de capacitación a otras competencias esenciales
necesarias para los jóvenes y adultos, evaluando la eficacia de los programas
en función de la modificación de la conducta y del en la salud, el empleo y la
productividad;
6- Aumento de la
adquisición por los individuos y las familias de los conocimientos, capacidades
y valores necesarios para vivir mejor y para conseguir un desarrollo racional y
sostenido por medio de todos los canales de la educación — incluidos los medios
de información modernos, otras formas de comunicación tradicionales y modernas
y la acción social — evaluándose la eficacia de estas intervenciones en función
de la modificación de la conducta.
Cuando fuera posible, habría que establecer
niveles de rendimiento en los aspectos entes indicados: estos niveles deberían
ser coherentes con la importancia que la educación básica debe atribuir a la
universalización del acceso y las adquisiciones del aprendizaje como
aspiraciones unidas e inseparables. En todos los casos, las metas de
rendimiento deben incluir la igualdad entre ambos sexos. Sin embargo, la
determinación de los niveles de rendimiento y de la proporción de participantes
en programas específicos de educación básica que se espera los alcancen debe
ser una tarea autónoma de cada país.
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